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La endometriosis es una enfermedad ginecológica benigna crónica que se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio (glándulas y estroma) fuera de la cavidad uterina. Este tejido ectópico comúnmente se implanta en órganos pélvicos como los ovarios y las trompas de Falopio, pero también puede afectar órganos extrapélvicos como el hígado, los pulmones, los intestinos, la piel y el tejido subcutáneo. Los síntomas más frecuentes que experimentan las pacientes con endometriosis incluyen dolor pélvico intenso, dismenorrea, dispareunia e infertilidad, lo que afecta significativamente su vida profesional, social y sexual. La endometriosis es frecuentemente subestimada e infravalorada en la comunidad médica, lo que provoca que las mujeres afectadas por esta afección busquen atención médica continuamente. Además, los retrasos en el diagnóstico y tratamiento de la endometriosis se deben en parte a que los profesionales médicos normalizan el dolor menstrual, así como a la idea errónea de que la cirugía es obligatoria para un diagnóstico definitivo.
Epidemiología de la Endometriosis
La endometriosis afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad reproductiva a nivel mundial, lo que equivale a más de 176 millones de casos. Sin embargo, la falta de un método diagnóstico estandarizado y no invasivo, junto con el estigma asociado a los síntomas, contribuye a retrasos significativos en el diagnóstico. Estos retrasos oscilan entre 4 y 11 años, llegando en algunos casos hasta 13 años, lo que agrava aún más la situación. Estas dificultades subrayan la urgencia de mejorar las estrategias de diagnóstico y la concienciación global, especialmente considerando la amplia variabilidad en la prevalencia reportada en diferentes regiones.
A nivel mundial, la prevalencia de la endometriosis varía considerablemente según los métodos de diagnóstico y las poblaciones estudiadas. Por ejemplo, un análisis global basado en múltiples enfoques reportó tasas tan bajas como el 0,05 %, lo que refleja las limitaciones inherentes a la heterogeneidad de los criterios diagnósticos y las características de las poblaciones analizadas. Sin embargo, se estima que la prevalencia real probablemente sea mucho mayor, especialmente en mujeres con síntomas específicos como dolor pélvico crónico o infertilidad.