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La evaluación realizada se basa en varias fuentes de crítica a la forma tradicional de educar, en particular contra el dogmatismo, el formalismo excesivo y el uso exclusivo de la clase magistral como metodología de enseñanza, de acuerdo con la creciente falta de comprensión de la educación desde una perspectiva crítica. Con el fin de superar los defectos previamente explicados, se introdujeron cuatro escenarios alternativos – artístico, narrativo, sentimental y visual – cuya incorporación considero necesaria, en general para educar en el mundo real, y en específico, para la enseñanza de los derechos y del derecho.
Además, para los escenarios mencionados, existen fundamentos conceptuales de la práctica educativa: los principios relativos a la dignidad humana, libertad, igualdad y solidaridad, para no excluir también principios de la filosofía andina como el «Sumak Kawsay». Estos fundamentos sostienen el concepto de educación entendida como un derecho y una vía para obtener otros derechos. Por último, se concluye que para que la educación cumpla un propósito transformador y comprometido con los más vulnerables, el vínculo con las teorías críticas y el debido proceso legal es esencial.
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