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El adenocarcinoma esofágico (EAC) se asocia cada vez más con la obesidad, la disfunción metabólica y las predisposiciones genéticas.
Esta revisión explora cómo los factores nutricionales interactúan con estos factores de riesgo, destacando el potencial de las estrategias dietéticas para la prevención y el manejo del CAE. Dietas como la mediterránea y las basadas en plantas pueden reducir la inflamación, el estrés oxidativo y el desequilibrio metabólico, modulando así el riesgo de cáncer. Los alimentos ricos en nutrientes, en particular los ácidos grasos omega-3, las verduras crucíferas y la fibra dietética, ofrecen efectos protectores adicionales.
La nutrición personalizada, adaptada a los perfiles genéticos y metabólicos individuales, está surgiendo como una herramienta prometedora en la prevención del cáncer.
Además, las estrategias de control de peso, como la restricción calórica y el ayuno intermitente, pueden contribuir a la reducción del riesgo. La integración de estos enfoques en las prácticas clínicas y de salud pública podría desempeñar un papel fundamental en la mitigación de las causas subyacentes del ACE. Se necesita más investigación para fortalecer las guías dietéticas y promover la nutrición de precisión para las poblaciones de alto riesgo.