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La contaminación por metales pesados en los suelos agrícolas ha surgido como un problema crítico de salud pública y ambiental asociado con una mayor incidencia de cáncer gástrico en todo el mundo.
Entre los contaminantes más preocupantes están el cadmio, el arsénico y el plomo, que persisten en el medio ambiente y entran al cuerpo humano principalmente a través de la cadena suelo-planta-alimento. Esta revisión integra evidencia ambiental, molecular y epidemiológica para explicar cómo estos metales alteran la biología de la mucosa gástrica y promueven la carcinogénesis.
Mecánicamente, el cadmio, el arsénico y el plomo desencadenan estrés oxidativo, disfunción mitocondrial, daño del ADN y reprogramación epigenética, lo que resulta en inestabilidad genómica, resistencia a la muerte celular programada y la transformación de las células epiteliales en fenotipos invasivos. Estas disrupciones moleculares interactúan con la infección por Helicobacter pylori, el desequilibrio microbiano, la inflamación crónica y la remodelación del estroma gástrico inducida por hipoxia, todo lo cual mejora la angiogénesis y la progresión tumoral.
Mecánicamente, el cadmio, el arsénico y el plomo desencadenan estrés oxidativo, disfunción mitocondrial, daño del ADN y reprogramación epigenética, lo que resulta en inestabilidad genómica, resistencia a la muerte celular programada y la transformación de las células epiteliales en fenotipos invasivos. Estas disrupciones moleculares interactúan con la infección por Helicobacter pylori, el desequilibrio microbiano, la inflamación crónica y la remodelación del estroma gástrico inducida por hipoxia, todo lo cual mejora la angiogénesis y la progresión tumoral.
Fortalecer este enfoque interdisciplinario es esencial para diseñar estrategias preventivas, guiar políticas de remediación y proteger la salud humana, animal y ambiental.